El aire acondicionado es de esas cosas en las que nadie piensa hasta que deja de funcionar, normalmente el primer fin de semana de calor de verdad. La mayoría de esas averías se ven venir, y casi todas salen más baratas de prevenir que de reparar.
Cada cuánto hay que revisarlo
- Vivienda: una revisión al año, idealmente en primavera, antes de que empiece a hacer falta.
- Comercio y oficina: dos revisiones al año. Son equipos que trabajan muchas más horas y acumulan suciedad mucho más rápido.
- Filtros: esto lo puedes hacer tú. Limpiarlos cada pocas semanas durante la temporada de uso es lo más rentable que existe en climatización.
Qué incluye un mantenimiento de verdad
«Mantenimiento» a veces se queda en pasar un trapo. Una revisión que valga lo que cuesta debería cubrir al menos esto:
- Limpieza de filtros y de la batería de la unidad interior.
- Limpieza de la batería y del ventilador de la unidad exterior.
- Comprobación y limpieza del desagüe de condensados.
- Medición de presiones del circuito frigorífico y comprobación de carga.
- Revisión de conexiones eléctricas y consumo del compresor.
- Comprobación de temperaturas de impulsión y retorno.
- Inspección visual de tuberías, aislamiento y soportes.
Un equipo sucio te cuesta dinero todos los meses
Cuando la batería y los filtros están sucios, el intercambio de calor empeora y el compresor tiene que trabajar más tiempo para conseguir la misma temperatura. El resultado es más consumo eléctrico, más desgaste y menos vida útil. No es una avería visible: es una sangría lenta.
Las cuatro averías que más nos avisan
No enfría como antes
Lo más habitual es una batería sucia o una pérdida de carga de refrigerante. Si hay fuga, recargar sin localizarla y repararla solo aplaza el problema unos meses: el gas se volverá a ir.
Gotea agua dentro de casa
Casi siempre es el desagüe de condensados obstruido o con la pendiente perdida, y el agua rebosa por la bandeja. Se resuelve limpiando o recolocando el desagüe, pero conviene no dejarlo pasar porque el agua acaba dañando yeso y pintura.
Hace un ruido que antes no hacía
Puede ser desde algo tan simple como un tornillo suelto o una hoja atrapada en el ventilador exterior hasta un problema serio en el compresor o en los soportes antivibratorios. Merece la pena mirarlo pronto: los ruidos rara vez mejoran solos.
Huele mal al encenderlo
Suele ser acumulación de humedad y suciedad en la batería interior y en la bandeja. Se soluciona con una limpieza a fondo, no con ambientadores.
Lo que puedes hacer tú
- Limpiar los filtros de la unidad interior cada pocas semanas en temporada. Se sacan, se lavan con agua y se dejan secar bien antes de volver a montarlos.
- Mantener despejada la unidad exterior: sin hojas, sin trastos apoyados y sin nada que le tape la salida de aire.
- No forzar el termostato a temperaturas extremas. Bajarlo a 18 grados no enfría más rápido, solo hace que el equipo trabaje más tiempo.
Lo que conviene dejar a un técnico
Todo lo que toque el circuito frigorífico. La manipulación de gases refrigerantes está regulada y requiere certificación, equipos de medida y gestión adecuada del refrigerante. No es una cuestión de gremio: es que hacerlo mal implica riesgo y sanción.