El agua del Vallès es dura. Un descalcificador protege calderas, termos, grifería y electrodomésticos.
El agua de buena parte del Vallès Oriental tiene un contenido alto en cal. Esa cal se deposita en el interior de las tuberías, en la resistencia del termo, en el intercambiador de la caldera y en la lavadora y el lavavajillas. El resultado es más consumo, más averías y menos vida útil en todo lo que toca el agua caliente. Un descalcificador corta el problema de raíz, en la entrada de la vivienda.
Unos pocos milímetros de incrustación en una resistencia o en un intercambiador obligan al equipo a consumir bastante más para dar el mismo agua caliente. Y no da la cara de golpe: va degradando el rendimiento poco a poco hasta que un día la caldera falla o el termo se perfora. A eso se le suman lo evidente: manchas en la mampara, grifería que se pica y ropa áspera.
Instalamos descalcificadores volumétricos digitales, que regeneran en función del agua que realmente has gastado y no cada X días por reloj. Eso significa menos consumo de sal y menos agua de regeneración. Antes de proponerte un equipo medimos la dureza del agua de tu domicilio y contamos cuántas personas viven en la casa: de ahí sale el tamaño correcto.
Analizamos la dureza del agua en tu casa y vemos dónde está la entrada general.
Elegimos el equipo según personas, consumo y espacio disponible.
Montaje con by-pass, desagüe y conexión eléctrica. Suele resolverse en una mañana.
Programación, primera carga de sal y explicación del mantenimiento.
Salimos de La Torreta, entre Granollers y La Roca del Vallès. Damos servicio en toda la comarca y en el resto de Catalunya.
Las señales son bastante claras: cerco blanco en la mampara y en los grifos por mucho que limpies, resistencia del termo que se avería cada pocos años, lavavajillas que deja vasos manchados, ropa áspera. Si quieres certeza, medimos la dureza del agua en tu domicilio antes de recomendarte nada; es una comprobación rápida.
El descalcificador intercambia calcio y magnesio por sodio, así que el agua resultante lleva algo más de sodio que la de red. Para la mayoría de personas no supone un problema, pero si hay dietas bajas en sodio en casa lo habitual es dejar un grifo de cocina sin descalcificar, o combinar el equipo con un sistema de ósmosis para el agua de beber. Lo dejamos preparado como prefieras.
Depende de la dureza del agua y del consumo de la casa. En una vivienda familiar típica del Vallès, lo habitual es reponer sal cada uno o dos meses. Los equipos volumétricos, que regeneran según el agua consumida y no por calendario, gastan bastante menos que los antiguos de reloj.
En la entrada general de agua de la vivienda, para que proteja toda la instalación. Necesita un desagüe cercano y un enchufe. Los sitios más habituales son el lavadero, el garaje, un armario técnico o el patio. En la visita miramos el espacio disponible y elegimos el equipo que encaje.