Calderas de condensación, suelo radiante y agua caliente sanitaria. Confort en invierno con el consumo más bajo posible.
Diseñamos e instalamos sistemas de calefacción completos: la generación (caldera de condensación o bomba de calor), la distribución y los emisores. Y también el agua caliente sanitaria, que en muchas viviendas se resuelve con el mismo equipo. El objetivo siempre es el mismo: que la casa esté a gusto sin que la factura se dispare.
El suelo radiante reparte el calor por toda la superficie del suelo en lugar de concentrarlo en un punto. El resultado es una temperatura muy uniforme, sin corrientes ni zonas frías, y sin radiadores ocupando pared. Además trabaja con agua a baja temperatura, lo que lo convierte en el mejor compañero posible para una aerotermia o para el apoyo de solar térmica.
Si tu caldera tiene quince o veinte años, está consumiendo bastante más de lo necesario. Sustituirla por una de condensación reduce el consumo de forma notable y da un agua caliente mucho más estable. También instalamos y renovamos termos, acumuladores y sistemas de ACS para viviendas y comunidades, y valoramos contigo si en tu caso conviene más una caldera o dar el salto a aerotermia.
Vemos qué tienes instalado, cómo se comporta la vivienda y qué estancias quedan frías.
Calculamos la demanda por estancia y elegimos generación y emisores en consecuencia.
Ejecutamos la instalación coordinando con el resto de oficios si hay reforma de por medio.
Equilibrado del circuito, programación de termostatos y explicación de uso.
Salimos de La Torreta, entre Granollers y La Roca del Vallès. Damos servicio en toda la comarca y en el resto de Catalunya.
Sí, aunque hay que contar con que sube la cota del suelo. Existen sistemas de bajo espesor pensados precisamente para reformas, que añaden pocos centímetros. Lo habitual es aprovechar una reforma integral o un cambio de pavimento para instalarlo, porque entonces el coste añadido es mucho menor. Lo valoramos midiendo la altura libre y el estado del forjado.
Depende de tu punto de partida. Si vienes de gasóleo o de calefacción eléctrica, la aerotermia suele ganar con claridad. Si tienes gas natural y una caldera relativamente moderna, la diferencia se estrecha y hay que echar cuentas. Nuestra recomendación pasa siempre por tus consumos reales y por el estado de la vivienda, no por lo que nos interese vender.
Sí, pero el pavimento tiene que ser compatible. Hay parqués y laminados específicamente homologados para suelo radiante, con una resistencia térmica baja. El gres y el microcemento son los que mejor transmiten el calor. Lo que no conviene son maderas muy gruesas o moquetas, que actúan de aislante.
La normativa exige revisiones periódicas de las instalaciones térmicas, y en calderas de gas domésticas lo habitual es la revisión cada dos años más el control de combustión que corresponda. Al margen de la obligación, una caldera revisada consume menos y falla mucho menos en pleno enero, que es cuando peor viene.
Tiene más inercia que un radiador: tarda más en subir, pero también mantiene el calor mucho más tiempo cuando se apaga. Por eso no se usa encendiéndolo y apagándolo, sino manteniendo una temperatura estable. Bien programado, el confort es superior y el consumo menor.